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Juan Carlos Rabbat pasó por Fide en otro encuentro Mano a Mano

Juan Carlos Rabbat es fundador y presidente de la Universidad Siglo 21. Creó varias ONG e instituciones educativas, entre ellas: Academia de Enseñanza (AES), Instituto Terciario de Estudios Superiores (IES), Instituto de Investigaciones Tecnológicas de Córdoba y la Fundación de Empresas para la Excelencia. Es licenciado en Ciencias Químicas y a lo largo de su trayectoria personal dictó numerosas conferencias a nivel nacional e internacional.

En los encuentros Mano a Mano, que desde hace más de un año realizamos en Fide, buscamos que nuestros emprendedores incubados puedan nutrirse de la experiencia de empresarios que hoy son exitosos, pero que en sus comienzos y a lo largo de su carrera emprendedora, han transitado y sorteado muchos obstáculos. 

La historia de Rabbat es un gran ejemplo de un camino emprendedor con obstáculos, retos permanentes, éxitos y fracasos. Su recorrido comienza cuando era adolescente, todavía en la escuela secundaria, y recibía en su casa a compañeros de colegio que lo buscaban para que les explicara algunas materias. Años más tarde, cuando estaba cursando el segundo año de la Facultad de Ciencias Químicas, descubrió que la docencia era lo que realmente le “apasionaba” y algunos de sus compañeros le pidieron que les diera clases porque les “gustaba cómo enseñaba”.

Enseñando y preparando alumnos universitarios fue cómo empezó todo. Al tiempo, creó la Academia de Enseñanza que comenzó con 120 alumnos, al segundo años había 500 y al tercer año 1000. Por esa época se había propuesto ser la academia “más grande” y tres años después lo logró y se encontró con una estructura de 4 mil alumnos. En el medio, el emprendimiento tuvo que reconvertirse varias veces, pero fue el puntapié inicial de su camino empresario. Debajo, te contamos las principales reflexiones que dejó este encuentro:

Identificar al cliente: “Un error muy común en los emprendedores es creer que la gente consume lo mismo que a ellos les gusta. Y claramente no es así. Cuando uno tiene una empresa debe desprenderse de lo que a uno le gusta y determinar qué es lo que valora el consumidor. Porque todos tenemos gustos diversos. En este punto, es clave que identifiquemos bien a nuestro cliente; si nos dirigimos a una empresa, a qué área es a la que tenemos que contactar porque es la que toma las decisiones de nuestro producto / servicio. De esta forma, vamos a poder poner el esfuerzo donde corresponde”. 

Crear una marca con valor. “Es muy importante generar una marca en etapa temprana que tenga valor agregado y que ayude a diferenciarse. Si un emprendedor no cultiva que lo bueno es la marca, no va a tener un buen negocio porque corre el riesgo de que aparezcan competidores y repliquen el negocio. Deben tener en cuenta que la identidad y la visión de la empresa debe reflejarse y comunicarse en la marca. Si uno tiene una visión a largo plazo del emprendimiento, la marca debe acompañar y perdurar en el tiempo. Una marca fuerte tiene que aparecer como solución a los problemas, y si la promesa que se ofrece no se cumple, esto repercute en la imagen. En mi caso personal, mis marcas siempre estuvieron más presente que mi nombre”. 

La importancia de innovar. “La innovación es clave hoy en todas las empresas, grandes o pymes. Y también para los emprendedores. Por ejemplo, las grandes compañías actualmente cuentan con programas de innovación abierta y, generalmente, necesitan de emprendedores para desarrollar estos programas. Es decir, la empresa invierte o contrata a emprendedores para que innoven. Esta es una gran oportunidad para quienes están comenzando con este camino”. 

Empresa familiar vs. profesionalización. “En los comienzos de un emprendimiento es muy habitual que uno trabaje con amigos y familia. A medida que la empresa va creciendo, es necesario que todos los puestos se profesionalicen, y si vemos que un amigo o un pariente no tiene las competencias necesarias, hay que tomar decisiones al respecto. En una empresa cada cual tiene que cumplir bien con la función que se le asigna y eso hay que tenerlo muy en claro porque si no se compromete el funcionamiento de la empresa. A lo largo de mi historia, me ha tocado tener que despedir a un cuñado, a un amigo y hasta a mi propio hijo. Para que una empresa funcione, hay dos alternativas: que todo el equipo se lleve bien y trabaje de forma armónica, o que haya un líder predominante. Si se dan las dos cosas, es lo óptimo. Liderazgo, equipo y entender que la empresa no es una familia son las cosas que uno va aprendiendo a lo largo del tiempo. Una empresa no es una familia”. 

Tomar riesgo. “Una característica que define a un emprendedor es que está acostumbrado a tomar riesgo, es lo que lo diferencia de un empleado. Sabe manejar la incertidumbre: no sabe cuánto dinero tendrá a fin de mes y puedo funcionar tranquilamente. En todo esto, el emprendedor disfruta. Y es lo más importante, porque no hay posibilidad de tener una empresa exitoso si no hay disfrute”. 

 

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Sobre el autor : Comunicación Fide


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